Fiscalía logra condena de 20 años de cárcel por feminicidio
El Tribunal de Sentencia, integrado por Serafín González Roa, Vitalia Duarte Mereles y Fabio Aguilar Benítez.
La fiscal Beatriz Adorno, titular de la Unidad Penal Nº 2 de Hernandarias, representó al Ministerio Público en un juicio oral que culminó este miércoles 25 de marzo con la condena de 20 años de prisión para Fabio Javier Figueredo Sosa (26), hallado culpable de feminicidio.
Durante la audiencia, la representación fiscal presentó pruebas contundentes que demostraron la responsabilidad penal del acusado. En consecuencia, el Tribunal de Sentencia, integrado por Serafín González Roa, Vitalia Duarte Mereles y Fabio Aguilar Benítez, dictó la sentencia condenatoria.
Según los antecedentes, el hecho ocurrió el domingo 29 de enero de 2023, alrededor de las 18:00 horas, en una vivienda del barrio Santo Domingo de Hernandarias. En ese contexto, Figueredo Sosa atacó con un cuchillo a su concubina, Angélica Lima Frutos, luego de una discusión en la que incluso agredió previamente a un familiar.
Mientras la víctima intentaba escapar, el agresor la sujetó del cabello y le provocó graves heridas en el cuello y la zona clavicular. Poco después, médicos del Hospital Distrital de Hernandarias confirmaron su fallecimiento debido a una hemorragia vascular. Tras cometer el crimen, Figueredo huyó del lugar, siendo detenido más tarde por agentes de la Comisaría 5ª en la vía pública.
La investigación fiscal evidenció que la relación estuvo marcada por un ciclo sistemático de violencia desde el inicio de la convivencia en enero de aquel año. El acusado privaba a Angélica de su libertad, le retiraba el teléfono celular para mantenerla incomunicada y le negaba el alimento de manera reiterada. Estos hechos reflejaron un sometimiento extremo, con agresiones físicas y psicológicas diarias que precedieron al trágico desenlace.
Entre los días 17 y 18 de enero, la víctima logró comunicarse con su madre para informarle que se encontraba encerrada y bajo vigilancia. Los testimonios durante el juicio confirmaron que el agresor ejercía una presión violenta que impedía a la mujer, bajo amenazas constantes, abandonar el domicilio.
La víctima relató a su progenitora que, en varias ocasiones, el ahora condenado le apretaba el cuello con tal fuerza que le dificultaba incluso ingerir alimentos. Este historial de abusos fue fundamental para que el Tribunal comprendiera la gravedad del contexto previo al asesinato.
El Ministerio Público demostró con solvencia que el acusado actuó con dolo y aprovechó la vulnerabilidad de la mujer para consumar el ataque que resultó fatal. El tribunal valoró las evidencias documentales, periciales y testimoniales que acreditaron la autoría del joven en el brutal asesinato de su pareja y aplicó la pena de 20 años de prisión.





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